Lo que debes saber si te sangran las encías

09 feb, 2017

¿Has notado al cepillar tus dientes que tus encías sangraban? Es algo más frecuente de lo que imaginamos y muchos de nosotros no le damos importancia. Vemos que causa este sangrado y como podemos tratarlo.

                   sangro de encías  

La boca está llena de bacterias. Estas bacterias, junto con las mucosidades y otras partículas, están constantemente formandoun biofilm oral (placa bacteriana)pegajoso e incoloro que se deposita sobre los dientes. El cepillado y el uso de la seda dental ayudan a eliminar esta placa. Cuando la placa no se elimina, se endurece y forma unos depósitos llamados “sarro”, que el simple cepillado no puede remover. Solamente una limpieza profesional hecha por un dentista lo puede eliminar. Cuanto más tiempo permanezcan el sarro sobre los dientes, más daño pueden hacer. Las bacterias causan una inflamación de las encías que se llama “gingivitis”. Si una persona tiene gingivitis, las encías se enrojecen, se inflaman y sangran fácilmente. Las enfermedades de las encías que se desarrollan tanto sobre dientes (gingivitis y periodontitis) o sobre implantes dentales (mucositisperiimplantaria y periimplantitis). 

La gingivitis es una reacción inflamatoria de la encía, es de carácter reversible. Es fácilmente visible a la inspección y se produce en respuesta al acumulo de biofilm oral. Es la forma más frecuente de las enfermedades del periodonto (tejido de soporte del diente), se presenta en todas las edades de los sujetos dentados. Si la gingivitis no es tratada, podría evolucionar y progresar hasta convertirse en periodontitis.Clínicamente la periodontitis se caracteriza por la presencia de alteraciones de color, textura, forma de la encía y también por sangrado, retracción de las encías con exposición de raíz dental. En estadíos más avanzados de la enfermedad puede aparecer movilidad dentaria, supuración. pudiendo llegar a producirse la pérdida de la pieza dental. 

Según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración, la gingivitis y la periodontitis son dos de las enfermedades más comunes, más de la mitad de la población española mayor de 35 años ha sufrido alguna vez gingivitis y una de cada tres periodontitis. 

¿Qué factores influyen en la aparición de esta enfermedad?

Factores locales, o sólo a la presencia de biofilm oral: generalmente asocia a una higiene oral insuficiente, malposiciones dentarias, ortodoncia fija y removible y prótesis removible y fija (puentes y coronas), pudiendo estas dos últimas irritar las encías e incrementar el riesgo de gingivitis.

  Factores sistémicos: algunas gingivitis están relacionadas con el sistema endocrino. Entre ellas se encuentran las asociadas al embarazo, pubertad, ciclo menstrual y diabetes no controlada, entre otras.

 Malnutrición: en ocasiones la gingivitis puede asociar a déficits nutricionales.

Tabaquismo.

Estrés emocional o físico.

Fármacos: como los anticonceptivos y los corticosteroides.                     dientes gingivitis

El objetivo es conseguir la desestructuración mecánica del biofilm oral (placa bacteriana) y la reducción de bacterias que causan patologías a niveles compatibles con la salud. Para ello, es necesario realizar tratamientos combinados que incluyan un tratamiento mecánico y químico. El tratamiento mecánico, a base de cepillos, ayuda a desestructurar el biofilm oral; sin embargo, presenta ciertas limitaciones. Por ello, el uso de antisépticos, como la Clorhexidina y el Cloruro de Cetilpiridinio, son de máxima utilidad como coadyuvante químico al tratamiento mecánico de control del biofilm oral. 

La Clorhexidina al 0,12%, en combinación con el Cloruro de Cetilpiridinio al 0,05% sin alcohol, está indicada en situaciones específicas como la periodontitis  y periimplantitis. Numerosas publicaciones la avalan como la formulación antiséptica más eficaz . 

La Clorhexidina a bajas concentraciones 0,05% en combinación con el Cloruro de Cetilpiridinio al 0,05% se puede recomendar de forma diaria a fin de controlar la recidiva de la enfermedad periodontal. Si se observan cambios en las encías, es importante visitar cuanto antes a un dentista. Su exploración y tratamiento será clave para poder recuperar la salud de las encías y prevenir la evolución de estas patologías.

                    

La prevención tiene un papel primordial a la hora de reducir la incidencia de la gingivitis y evitar su progresión a periodontitis.

Como recomendaciones generales debemos tener en cuenta:

Limpiar los dientes a diario. El cepillado de los dientes se realiza para eliminar los restos que quedan en la boca tras las comidas, pero sobre todo para deshacerse de la placa dental bacteriana.  Debe realizarse al menos tres veces al día y puede requerir entre tres y cuatro minutos. 

Al elegir nuestro cepillo es mejor que el tamaño del cabezal no sea muy grande y que los filamentos sean medios o suaves, para adaptarse mejor a la anatomía dental y no ser abrasivos. El cepillo se debe cambiar aproximadamente cada 2-4 meses, esto dependerá de su desgaste. Un cepillo desgastado no realiza una adecuada eliminación de biofilm oral, además puede lastimar las encías. Si usamos un cepillo eléctrico debemos recordar que ya tiene movimiento y que, por lo tanto, tenemos que ir cambiando de superficie muy lentamente e, incluso, podemos imitar una técnica de cepillado convencional, si el cabezal lo permite.

Para limpiar entre los dientes (espacios interproximales), utilizaremos las sedas o cintas dentales o, si los espacios son amplios, cepillos interproximales de diferentes tamaños. Es muy importante limpiar estas zonas al menos una vez al día, ya que representan un 40% de las superficies dentales. Por lo tanto, si no usamos la seda dental o los cepillos interproximales, estamos dejando sin limpiar casi la mitad de la boca. 

Realizar la limpieza lingual. Existen limpiadores o raspadores linguales especiales que facilitan este trabajo. Se debe limpiar la lengua con un movimiento desde atrás hacia delante para arrastrar los restos de comida, células descamadas, mucosidades, bacterias, etc.

Utilizar irrigadores bucales. La aplicación directa de un chorro de agua o colutorio bucal ayuda a la eliminación de las bacterias depositadas en los dientes, las encías y los lugares de difícil acceso.

Realizar enjuagues bucales (de uso diario o específicos según las necesidades), ayudan a conseguir una higiene bucal completa, reducir eficazmente el biofilm oral y proporcionar el máximo frescor.

Controlar el consumo de alimentos azucarados. Lo ideal es evitar comerlos pero, si se consumen, es importante lavarse después los dientes.

Acudir regularmente al dentista. Es aconsejable visitar al dentista para que realice una revisión de la boca por lo menos 1-2 veces al año, así como una limpieza profesional. 

                    visita al dentista

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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