Aprende a realizar lavados nasales

14 nov, 2016

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Los lavados nasales son una práctica que nos permite hidratar la mucosa nasal y descongestionar y limpiar las fosas nasales. Puede ser muy adecuado no sólo en gripes y resfriados, sino también en rinosinusitis, cuidados postoperatorios tras cirugías, exposición a ambientes con polvo, irritantes o contaminantes, variaciones térmicas o de humedad… En los bebes y niños también son muy adecuados ya que la obstrucción de la nariz puede dificultar que coman adecuadamente, así como el descanso por la noche.

CONGESTION NASAL

¿Con qué podemos lavar la nariz?

Por un lado, podemos utilizar suero fisiológico, que tiene la misma concentración de sales que la mucosa nasal, y por lo tanto nos serviría como limpieza de la misma sin irritarla. El suero se presenta en monodosis, que garantiza la higiene, pero tiene la desventaja de que no permite controlar la presión con la que se aplica, de forma que para niños puede presionarse con demasiada fuerza y en adultos la presión no será suficiente.

Por otro lado, el agua de mar presenta la ventaja de contener otros minerales beneficiosos para la mucosa nasal, como calcio, magnesio, potasio, sulfatos… La presentación isotónica se emplea para lavados en adultos y niños, y la hipertónica, con una concentración de sales mayor, es adecuada para la descongestión nasal. Algunas presentaciones contienen también camomila, aloe vera o menta, que contribuyen a mejorar la hidratación de la nariz. Vienen en un formato spray, que garantiza que la aplicación sea uniforme y con la misma presión.

¿Cómo hacer un lavado nasal correcto?

En los bebés:

Coloca el bebé tumbado en el cambiador de lado con una toalla bajo la cabeza. Es importante que el bebé no esté boca arriba para que la mucosidad arrastrada no se vaya al oído y pueda producirle una otitis. Sujetar al bebé puede ser un problema, así que si puede ayudarte alguien mejor. Si no, puedes cogerle las manos con una mano y con la otra realizarle el lavado. No utilices jeringas para realizar los lavados en los niños, la excesiva presión de la jeringa puede llevar el agua al oído. Lo ideal es utilizar aguas adaptadas a niños, que tienen un aplicador especial que evita las rozaduras y la presión del agua es la ideal. Introduce el agua por la fosa nasal que queda arriba  y deja que salga por el otro lado. Para la otra fosa nasal, pon al niño del otro lado, y aplica el lavado en la fosa nasal que quede arriba. También puedes taparla con un dedo tras poner el agua para ayudar a que salga por la fosa contraria. Después, limpia con una gasa al bebé y listo.

BEBES CONGESTION

Si la congestión es muy intensa, puedes utilizar aspiradores nasales adaptados para niños (evita las peras de toda la vida, que ejercen demasiada presión). No debes abusar de ellos porque son más agresivos con la mucosa y pueden provocar incluso hemorragias, como máxima 1-2 veces aldía.

En adultos:

Lo ideal es tener la cabeza en posición vertical, aplicando una pulverización en cada fosa nasal. No hay que echar la cabeza hacia atrás ni aspirar, ya que en ese caso pasaría a la laringe y no haría su efecto en la nariz. Es suficiente con mantenerlo unos segundos para que tenga tiempo de hacer su efecto en la mucosa. Después, puedes sonarte con normalidad.

lavado adultos

Ahora que ya sabes cómo realizar correctamente un lavado, selecciona siempre el producto mejor adaptado a tus necesidades: agua isotónica para la limpieza diaria, hipertónica en caso de congestión, y fórmulas infantiles para menores de 2 años.

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